Barcelona ha sabido aprovechar la tecnología para hacer la vida más fácil y agradable. Con sensores distribuidos por toda la ciudad, se controla el tráfico, el consumo de energía y la calidad del aire, todo en tiempo real. Esto ayuda a tomar decisiones rápidas e inteligentes que hacen la ciudad más sostenible.
Barcelona fomenta la participación ciudadana. Con plataformas como Decidim Barcelona, donde cualquiera puede proponer ideas y votar proyectos para mejorar la ciudad. Esto crea una conexión directa entre los ciudadanos y las decisiones de gobierno.
El urbanismo también está en medio de un proceso total de transformación. Con el proyecto de las Superilles (Supermanzanas), se están creando espacios donde el tráfico se limita para dar lugar a calles más verdes, con lugares para peatones, bicicletas y actividades comunitarias.
Una movilidad sostenible
En lo que respecta al transporte, Barcelona y su área metropolitana también han dado un gran paso adelante. Autobuses eléctricos, bicicletas compartidas y un metro eficiente contribuyen a reducir la contaminación.
En TMB, en 2024 se incorporarán a la red 100 nuevos vehículos de cero emisiones, por lo que TMB cerrará el año con 242 vehículos de cero emisiones, 196 eléctricos y 46 de hidrógeno, que representan el 25% del servicio de la flota. Ejemplos de esto son las líneas H16 y V15, ambas servidas íntegramente con vehículos eléctricos. La línea H12 lo será a finales de año, y la X1 ha incorporado 8 vehículos que se abastecen de hidrógeno verde en la pionera instalación que se ha puesto en marcha en la Zona Franca.
Además del impulso de las energías verdes en los autobuses, se debe tener en cuenta el bajo impacto ambiental que genera el metro, a pesar del alto volumen de pasajeros que transporta. Sin embargo, el esfuerzo de eficiencia energética y medioambiental también es importante en el suburbano, como el suministro de energía eléctrica para el metro, 100% de origen renovable para el periodo 2022-2023, a través de un contrato público llevado a cabo conjuntamente con otros operadores del Estado.
En términos de energía, la ciudad está comprometida con las energías renovables. Otro ejemplo es el sistema Districlima, implementado inicialmente en la zona del Fòrum y el 22@, que aprovecha la energía residual de procesos industriales y la combustión de residuos urbanos para generar calor y frío de manera eficiente, contribuyendo a la descarbonización y a una mejor calidad del aire en la ciudad. Actualmente, se ha convertido en un referente de sostenibilidad a escala europea.
